Categoría: Opinión

  • «En política se puede hacer de todo menos el ridículo», Carlos Espino

    La máxima es de Josep Tarradellas, presidente de la Generalidad de Cataluña, y su significado está claro: la política permite alianzas, cambios de opinión y negociaciones complejas, lo que no admite es perder la dignidad.

    Fernando Clavijo por lo visto solo leyó hasta el «se puede hacer de todo», dejándose atrás lo de evitar el ridículo.

    Si desde los primeros compases de la crisis del Hondius se le vieron las costuras a Clavijo, durante este fin de semana se ha empeñado en dejar claro en prime time y con cobertura nacional se escasa talla como gobernante y, lo que es peor, su absoluta indigencia intelectual.

    Posicionar a su Gobierno consultando si las ratas son buenas nadadoras a un chat de inteligencia artificial demuestra la falta de seriedad y rigor del personaje y su intolerable falta de respeto por las propias instituciones canarias.

    Podía, debía, haber contado con los especialistas de las universidades canarias y con los técnicos de su Gobierno, pero optó por la cuñadez en grado supino que supone enfrentarse a una situación de esta importancia asesorado por ChatGPT, Gemini o la que fuera, que tanto monta, monta tanto.

    El que preguntara por las ratas, en lugar de por los ratones, queda en el terreno de la anécdota y no es más que una torpeza adicional frente a la gravedad, y hay que insistir en ello, de que el presidente de Canarias ignore el conocimiento científico a su disposición y nos defienda sin más amparo que una consulta en internet.

    Pero no le bastó con esa ridícula torpeza. Acostumbrado a sentirse protegido por todo un ecosistema mediático dedicado a arroparle y a ocultar su más absoluta inanidad, tuvo la osadía de mentir en vivo y en directo en una televisión nacional, negando haber recibido de la ministra de Sanidad un informe científico que desmentía rotundamente el riesgo de sus famosos ratones nadadores.

    El desmentido fue tan contundente y de una magnitud tan colosal como para dejarnos con la duda de cómo calificar a Clavijo, si como mentiroso o como tonto, que hasta para mentir conviene ser algo más espabilado.

    Sobre todo para no hacer el ridículo en prime time y con cobertura nacional.

  • «Clavijo le queda pequeño a Canarias», por Carlos Espino

    Una de dos, o histeria impropia de un presidente de Canarias,  o un cálculo electoralista miserable, igual de impropio aunque no por ello desacostumbrado.

    La sobreactuación de Fernando Clavijo con respecto a la llegada a Canarias del MV Hondius supone, además de un ridículo espantoso, una exhibición lamentable de populismo ramplón y de la más absoluta falta de talla humana y política.

    Según Clavijo, Canarias en incapaz de manejar con garantía una situación que, por más que nos sorprenda, puede volver a producirse en cualquier otro momento, sin necesidad de que el crucero venga de Argentina vía Cabo Verde.

    Con su insensato argumentario, Clavijo se ha empeñado en dibujar a una Canarias incapaz de hacer frente a sus responsabilidades, quizás porque es la seña de identidad de su gobierno.

    Unas responsabilidades que en este caso, además, son mínimas por no decir inexistentes, ya que corresponde al Gobierno de España la gestión de la crisis. Al presidente de Canarias tan solo le correspondería ofrecer su colaboración leal.

    Pero no. Lo que ha ofrecido Clavijo han sido declaraciones alarmistas, como si a los cruceristas los fueran a bajar del barco para llevarlos caminando por la Avenida de Anaga a una recepción en Presidencia.

    Declaraciones realizadas amparándose, y es marca de la casa, en la defensa de Canarias cuando la defensa de las islas en cuanto a sanidad exterior le corresponde al Gobierno de España, mientras él olvida con harta frecuencia lo que sí son sus competencias.

    Pero claro, le era imposible resistirse a un nuevo minuto de gloria y a una nueva exhibición de agravios. Necesitaba mostrar con Sánchez la firmeza que no se atreve a exhibir con sus socios populares cuando le dan la espalda con los menores.

    Lo malo para Clavijo es que esta crisis va a dar para muy poquito. Cuando el domingo salgan los aviones con los últimos pasajeros del crucero, se acabó la crisis.

    Lo que sí quedará en la memoria será la imagen de un presidente o histérico u oportunista tratando de hacer a Canarias tan pequeña como él.

  • «La visita del Papa no es un concierto», por Fernando María Jiménez

    La próxima visita del Papa a Canarias no puede entenderse como un evento de entretenimiento de masas. Quienes intentan reducirla a una especie de “gran concierto” demuestran una preocupante falta de perspectiva sobre el momento histórico que atravesamos y sobre el papel que determinados liderazgos morales pueden desempeñar en él.

    Vivimos tiempos en los que los discursos de odio, la exclusión y la deshumanización del diferente avanzan con inquietante normalidad. Se banaliza el sufrimiento ajeno, se señala al vulnerable (al migrante, al pobre, al distinto) y se construyen relatos políticos que erosionan la convivencia y fracturan nuestras sociedades. En ese contexto, la visita del Papa adquiere una dimensión que trasciende lo espiritual, es, ante todo, un acto profundamente político, en el mejor sentido de la palabra.

    Político porque interpela a la sociedad en su conjunto. Porque lanza un mensaje claro de solidaridad, de paz y de amor al prójimo frente a quienes pretenden imponer el miedo y el rechazo como forma de organización social. Y porque sitúa en el centro del debate valores que deberían ser irrenunciables en cualquier democracia avanzada.

    En Canarias, además, este mensaje resuena con una historia propia que no debemos olvidar. El nacionalismo progresista ha sabido beber de una tradición profundamente arraigada en los movimientos cristianos de base, que durante décadas combinaron el humanismo con la lucha por la justicia social. Aquellos colectivos entendieron que la fe no podía ser ajena a la realidad material de las personas, que la dignidad humana no era negociable y que la solidaridad debía traducirse en acción política transformadora.

    En esa misma línea, resulta pertinente respaldar las recientes palabras del obispo de Canarias, José Mazuelos Pérez, quien respondió con firmeza a las declaraciones del líder de la extrema derecha, Santiago Abascal. Frente a los intentos de instrumentalizar el hecho religioso para justificar discursos excluyentes, el obispo recordó que el mensaje cristiano no puede separarse de la defensa de la dignidad humana, la acogida y la fraternidad. Sus palabras no solo fueron necesarias, sino coherentes con esa tradición de cristianismo comprometido con los más vulnerables que tanto ha aportado a nuestra tierra.

    Ese posicionamiento evidencia que no estamos ante un debate superficial ni anecdótico. Lo que está en juego es el sentido mismo de los valores que decimos defender como sociedad. Y, en ese terreno, la voz de quienes apelan a la justicia, la empatía y la convivencia resulta hoy más imprescindible que nunca.

    Por eso resulta especialmente preocupante la frivolidad con la que algunos partidos están abordando esta visita. Reducirla a un espectáculo, a una oportunidad de promoción o a un simple evento multitudinario es, en el fondo, una forma de despolitizar (en el peor sentido) un mensaje que precisamente nos exige todo lo contrario. Nos exige reflexión, compromiso y responsabilidad histórica.

    No se trata de compartir o no las creencias religiosas del Papa. Se trata de reconocer la relevancia de un discurso que apela a la empatía en tiempos de indiferencia, a la justicia en tiempos de desigualdad y al encuentro en tiempos de confrontación.

    Canarias, como tierra de acogida, de mestizaje y de convivencia, tiene la oportunidad de situarse una vez más del lado correcto de la historia. Escuchar ese mensaje, asumirlo críticamente y trasladarlo a la acción política cotidiana es el verdadero reto.

  • «Lanzarote se rompe: la antena de Masdache», por Chirstian Hellquis

    Hay decisiones que no solo se toman mal, sino que duelen. Duelen porque rompen el equilibrio, porque ignoran a la gente y porque dejan una sensación amarga de abandono institucional. Lo ocurrido en Masdache, con la instalación de una antena de telefonía junto a una cancha de fútbol, es exactamente eso, una herida abierta en el corazón de Lanzarote.

    Hablamos de un espacio donde juegan los chinijos del pueblo, donde debería reinar la tranquilidad, la seguridad y la vida comunitaria. Y, sin embargo, ahora se levanta una torre que genera inquietud, dudas sobre la radiación, preocupación por posibles riesgos físicos y, sobre todo, una sensación clara de que nadie pensó en quienes viven allí. ¿De verdad este era el lugar más adecuado? ¿no existía alternativa?

    Porque no se trata solo de una antena. Se trata de lo que representa. Representa una forma de gobernar que parece dar la espalda a la ciudadanía, que toma decisiones sin consenso, sin sensibilidad y sin respeto por el entorno. Representa la ruptura de ese “encanto” del que tanto presumimos, ese que ha hecho de Lanzarote una isla única en el mundo.

    Nos venden constantemente la idea de una “isla premium”, un referente internacional, un paraíso cuidado al milímetro. Pero la realidad empieza a chirriar. Cada vez son más las decisiones que contradicen ese discurso. Cada vez cuesta más creérselo. Y lo de Masdache es un ejemplo claro. Una infraestructura invasiva en un entorno que debería protegerse, no alterarse.

    Los vecinos no solo están molestos; están cansados. Cansados de no ser escuchados. Cansados de ver cómo su paisaje, su calidad de vida y su identidad se ven comprometidos en nombre de un supuesto progreso que nadie les ha explicado ni justificado.

    Señor alcalde de Tías, la pregunta es inevitable, ¿cómo ha sido posible permitir esto? ¿dónde queda la responsabilidad hacia su municipio? ¿dónde está la sensibilidad hacia una isla que presume de ser diferente, de cuidar su esencia? Porque lo que vemos, sinceramente, apunta en la dirección contraria.

    Lanzarote no puede seguir por este camino. No podemos normalizar decisiones que degradan nuestro entorno y generan rechazo social. No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras, poco a poco, se desdibuja aquello que nos hacía únicos.

    Hoy es una antena en Masdache. Mañana, ¿qué será?

    Si de verdad queremos ser una isla diferente, empecemos por respetarnos a nosotros mismos. Porque lo que está en juego no es solo un paisaje, ni una cancha de fútbol. Es el alma de Lanzarote.

  • «Diálogo Yaiza y fin», por Óscar Noda

    Dice el proverbio chino que “a veces un vecino cercano puede ser mejor que un pariente lejano.” Y no le falta razón a la filosofía popular oriental, pues de ella se desprende la milenaria idea de que a veces el auxilio proviene de alguien ajeno a ti y a tus circunstancias, y que sin embargo, se te deniega de aquellos que están más cerca de ti, y que son más conscientes de tus problemas.

    Digo esto con orgullo y agradecimiento, pues Yaiza, ha recibido la ilustre visita del presidente del Gobierno de Canarias, y lo escribo con mayúscula el Presidente Fernando Clavijo, que ha demostrado una empatía y una cercanía a los problemas de Yaiza como hacía tiempo no recordaba por esta humilde tierra.

    Fernando, recibió mi invitación para hablar de varios temas que nos preocupan en Yaiza que son competencia de la Comunidad Autónoma. Fue, como él mismo lo quiso puntualizar ante los medios de comunicación, una visita política y técnica “planificada” para tratar, entre otros asuntos, el proyecto pendiente de ejecución de 136 viviendas en el solar que cedimos en Montaña Roja destinadas al mercado de alquiler asequible y una nueva inversión en la compra de 76 casas ya construidas en el residencial Los Ajaches, también en Playa Blanca, para paliar la apremiante demanda de alquiler.

    La ampliación del Centro de Salud de Playa Blanca fue otro de los asuntos de debate y acordamos dirimir cuanto antes la disparidad de criterios en cuanto a la cesión de suelo a través de una comisión técnica. El Consultorio de Yaiza asimismo necesita una ampliación y pusimos sobre la mesa una alternativa para hacerlo trasladando el tanatorio a otro emplazamiento.

    También lo invitamos a ayudar a fortalecer nuestro tejido comercial y turístico con los servicios necesarios que demanda el nuevo Puerto de Playa Blanca ante la inminente llegada de cruceros. Las ampliaciones del CEIP y el CEO Montaña Roja de Playa Blanca, así como la ampliación del CEIP Uga, formaron parte de nuestra agenda de trabajo junto a técnicos de la Consejería. Por supuesto, abordamos la ampliación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) Playa Blanca, cuya licitación debe salir a concurso público antes de finalizar el año con una inversión plurianual de 11 millones de euros.

    La salida al proyecto de soterramiento de la línea eléctrica para desaparecer las torretas de Femés, que depende primero de un convenio entre el Cabildo y Red Eléctrica, y el arreglo del socavón de El Golfo, se trataron en la reunión. Para estos dos proyectos pedimos auxilio económico, sin olvidar la necesidad de emprender, de verdad, el proyecto de desdoblamiento de la carretera que une Yaiza y Playa Blanca, y hacerlo de forma coordinada con el Cabildo de Lanzarote, la primera institución llamada a atender, o al menos escuchar, las demandas de los municipios.

    Lo más sorprendente y lo que más destaco de esa reunión es que en ninguno de estos temas, que son en gran medida de competencia regional, el presidente rehuyó, es más, no solo no rehuyó, sino que trajo consigo a directores generales y técnicos de esas áreas para aclarar, ayudar y avanzar conjuntamente en la solución de dichos temas.

    Tal vez Fernando, al haber sido monje antes que fraile, alcalde antes que presidente de Canarias, comprende y entiende la soledad de las administraciones locales ante problemas que se escapan de la capacidad resolutiva, competencial y logística de un ayuntamiento. Comprende que a veces una simple visita ayuda, entiende que coger el teléfono calma, y que trabajar codo con codo va en beneficio de la gente. Yo defiendo esa forma de hacer política, la de remar, de sumar, de pelear juntos por resolver problemas y la de tender la mano en beneficio de los ciudadanos. La reunión fue entre responsables de administraciones y no entre rivales políticos, así se respeta a los ciudadanos y ciudadanas.

    Soy muy consciente de que por su enorme responsabilidad no puede y no llega a todo y tampoco puede hacerle seguimiento a todo, y que para eso tiene sus propios consejeros de Gobierno, en los que en algunos casos sí hemos encontrado colaboración y buena predisposición.

    Pero no logro entender cómo esa forma “idónea” de hacer política no ha creado escuela, no ha logrado impregnar a políticos más cercanos a Lanzarote, más cercanos a esta administración que tengo el honor de presidir. No comprendo cómo son incapaces de ver cuál es el modelo más fácil para resolver problemas y dignificar el ejercicio de la actividad política: servir al pueblo.

    No veo reflejado el comportamiento del presidente del Gobierno de Canarias en cargos insulares, en cargos que deberían ser más sencillos y más llanos que el propio Fernando, y que, con la experiencia que han atesorado en cargos como el mío, deberían saber la soledad a la que muchas veces se enfrentan. Es una reflexión y no un lamento, pues aún así, soy un hombre afortunado de poder dedicarme a mi pueblo de Yaiza con honradez y humildad, aunque a veces tener al pariente lejano más cerca que el vecino cercano también ayuda, y mucho, sobre todo cuando tu “pariente” te ha prometido el oro y el moro en gestión del agua, torretas, socavón y obras varias. En fin.

  • «El arte como refugio y conciencia», por Álex Salebe

    Hablando el pasado 18 de abril con la escritora tinerfeña María Nieves Pérez Cejas, inmediatamente después de presentar en el marco de la Feria del Libro de Yaiza su primera novela, Todas las nubes, me decía ante cámara que en el mundo de hoy, convulso, caótico y disparatado, donde las balas se imponen a la razón, la literatura y las artes en general “es el único refugio que tenemos para la emoción. Ahí es donde tenemos que huir”.

    Breve, con una veintena de palabras, la narradora con alma de poeta se apunta al camino del sosiego y la alegría, por supuesto, sin renunciar a la crítica y reflexión.

    Con Todas las Nubes (2025), Pérez Cejas fue finalista del Premio de Novela Benito Pérez Armas de la Fundación CajaCanarias, así que su encuentro con los lectores en la Casa de la Cultura de Yaiza tuvo un plus de emoción.

    En esta emblemática edificación, bautizada con el nombre de Benito Pérez Armas (Yaiza, 1871 – Santa Cruz de Tenerife, 1937), nació hace 155 años el destacado escritor, periodista y político lanzaroteño, recordado por su amplitud de miras, mente abierta e inclusiva, por su sentido de la identidad canaria, valoración de las costumbres de las Islas y por ser pionero de la literatura costumbrista canaria. Su narrativa es fiel testimonio de los usos, costumbres y dichos de la época.

    Y sumemos emociones, también dentro del programa conmemorativo de la Semana del Libro de Yaiza, y en el bellísimo patio interior de la Casa de la Cultura, pudimos disfrutar de cinco cuentos dramatizados de Benito Pérez Armas, interpretados en el atardecer del 23 de abril, Día Internacional del Libro, por nueve actores de la compañía de teatro Regañiza, dirigida por el productor, director y actor Germán Barrios.

    No puedo asegurarlo, pero creo que, al menos en Lanzarote, es la primera vez que se teatralizan historias del prestigioso autor yaicero. El libro Benito Pérez Armas. Cuentos Canarios, publicado en 2022 por el Ayuntamiento de Yaiza y Ediciones Remotas, inspiró la puesta en escena realizada exactamente en el mismo lugar de la presentación del libro.

    Valoro la complejidad de narrar los cuentos al pie de la letra entre dos actores, porque quizás supone un mayor nivel de dificultad que si lo hiciera solo un actor o actriz.

    Son diez minutos por cuento que engancharon al público de principio a fin, evidentemente, por la esencia del espectáculo artístico, que es la genialidad de las historias, pero también por la fuerza escénica y los distintos matices de voces de los intérpretes, desenvueltos en varios puntos del patio de la Casa de la Cultura, tal cual y como es, sin atrezos ni decorados, un escenario a cielo abierto testigo de una hora de emociones.

    En el contexto del disfrute y beneficio del arte para nuestra salud, y al margen de cualquier manifestación teatral e intencionalidad puramente artística, leí un texto de la psicóloga y actriz Katherin Bonilla, máster en terapias artísticas con experiencia en Latinoamérica, sobre el Teatro Terapéutico Humanista (TTH), que define como la fusión entre varias disciplinas psicológicas de carácter humanista y herramientas teatrales.

    La creadora colombo ecuatoriana expone que el TTH busca abordar el crecimiento personal de cada individuo desde las áreas cognitiva, emocional, corporal, social, cultural y familiar, “una visión holística que permite a la persona tener una perspectiva clara sobre el camino a recorrer con relación a su propio bienestar psicoemocional”. El objetivo es motivar a que la persona pueda llegar a su propia autorrealización desarrollando sus habilidades y máximo potencial y siendo congruente entre lo que piensa y hace. La utilidad del arte es infinita.

    El arte nos acerca a hechos que pasan por nuestros ojos que no somos capaces de ver, nos ayuda a entender la realidad y agudizar, ahora más que nunca, nuestra visión más crítica. No es casual que la escritora y profesora María Nieves Pérez Cejas haya elaborado recursos pedagógicos que promuevan la literatura para mejorar la convivencia. Una copia para los xenófobos, naZionales y sectarios, por favor.

  • «Petro en Barcelona», por Álex Salebe

    Nada más aterrizar en Barcelona para participar este fin de semana en la Global Progressive Mobilisation, junto a otros influyentes líderes del mundo y Latinoamérica como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Brasil, Lula da Silva, Gustavo Petro atendió a Radio Televisión Española y Agencia EFE en una entrevista conducida por tres periodistas españoles. Pepa Bueno, presentadora del informativo de noche de La 1 de Televisión Española, llevó la iniciativa de las preguntas.

    El presidente colombiano no es de respuestas cortas como pretendían, sin éxito, forzarlo los entrevistadores, pero dejó varios titulares poniendo los puntos sobre las íes y llamando las cosas por su nombre. Su estilo es de discursos razonados, sin papeles, llenos de datos contra la desinformación, en lenguaje de calle y sin soltar un lápiz al que parece aferrarse como objeto que le da seguridad ante el público y las cámaras.

    En su primer mensaje dejó claro cuál ha sido uno de los ejes de su gobierno de ‘Paz total’ que finaliza el 7 de agosto: cambio climático y petróleo, una política opuesta a la del vecino país y hermano de Venezuela con quien Colombia ha mantenido distancia en este aspecto. Venezuela posee las mayores reservas petroleras probadas del mundo y no va a renunciar a esa fuente inagotable de abastecimiento y riqueza, mientras que Colombia renuncia a la explotación desaforada de recursos naturales fósiles para proyectar las energías renovables. El mensaje de Petro no es para Venezuela, es para Latinoamérica y el mundo: todos los continentes estamos sufriendo catástrofes por el creciente calentamiento de la Tierra.

    Segunda cuestión. La cacareada globalización de mercancías, que se mueven por el mundo como quieren, mientras el ser humano se topa con fronteras deshumanizadas, “le ha quitado independencia a los Estados-Naciones”. Naciones Unidas es impotente ante genocidios y guerras. Los casos de Gaza e Irán dan la razón a quienes aseguran que la ONU no está sirviendo para nada.

    “Ante presidentes cortesanos a los pies de Trump, lo que puede salvar la humanidad es un deseo de libertad que nace de los pueblos, no de los partidos políticos ni de Estados”. De este planteamiento se desprende la nueva institucionalidad que Gustavo Petro llama “democracia global”.

    El presidente colombiano no se va por las ramas y a la derecha ultra la tilda directamente de fascismo. En Argentina hay aires de cambio. Motosierra Milei tiene el país en crisis y baja su popularidad, así lo veneren los partidos españoles de PP y Vox. Con distintos matices, fuerzas progresistas van liderando México, Brasil y Colombia. El 31 de mayo hay elecciones presidenciales en Colombia e Iván Cepeda, del Pacto Histórico, se perfila como ganador jaleado por la gestión de Petro y sus conquistas sociales ante la rancia derecha, con dos candidatos títeres que, si es necesario, se unirán en segunda vuelta; una derecha todavía empujada por el expresidente narcoparamilitar, Álvaro Uribe, que ya se quedó fuera del Senado en la contienda legislativa del pasado 8 de marzo. Otro varapalo lo jubilaría.

    España abrió este 16 de abril el proceso de regularización de inmigrantes. Ante los ataques a esta iniciativa por parte de los partidos xenófobos PP y Vox, que ponen en la diana a personas extranjeras según su país de origen, señalando especialmente a latinos y africanos como delincuentes y culpables de todos los males del país, Petro recordó a los fachas que el trabajo es la principal fuente de riqueza con independencia del color de piel. “Intentar ganar elecciones por asuntos de razas, pues eso se llama Hitler, que está de nuevo vivo en Europa”, aseguró sin rodeos, la misma semana en que la peperiana hitleriana Isabel Díaz Ayuso declaraba que la Cumbre Progresista era un encuentro de dirigentes de “narcoestados” o que el voxéfilo hitleriano José María Figaredo dijera que se trataba de una reunión de “dictadores”.

    Ya quisiera ver a Feijóo (PP) o Abascal (Vox) en un debate argumentativo frente a estadistas internacionales como Sheinbaum, Lula o Petro, porque proponer a Díaz Ayuso ya es invadir una escena de la película ‘Su Excelencia’ (1967) del genio mexicano Mario Moreno ‘Cantinflas’.

    Y aquí hago un inciso para recordar que desde esta tribuna de libre opinión, y como inmigrante con derecho a voto, como muchos en Lanzarote y Canarias, haré contracampaña en todas las elecciones venideras para recordar a la población todas las tropelías promovidas por estos sinvergüenzas.

  • Autoridad docente: ¿símbolo o solución?

    Canarias debate, en este momento, una nueva ley sobre la autoridad docente. Impulsada por los partidos políticos que sostienen al actual Gobierno -CC, PP, ASG, AHI-. Soy de las que creo que la educación no debe estar sujeta a los vaivenes políticos, y mucho menos de forma partidaria, ni ser un instrumento para adoctrinar. Por eso es especialmente importante que cualquier norma que afecte a la educación, a la vida escolar, parta de un amplio consenso social, educativo y político. El camino de esta ley ha comenzado torcido al no contar con esta participación de la comunidad educativa, ni de su máximo órgano, el Consejo Escolar de Canarias (CEC) ni de aquellos a los que, según dice el texto, que quieren proteger: el profesorado.

    Por eso hemos reivindicado, en el trámite parlamentario, antes de su aprobación definitiva, la necesidad de escuchar a la comunidad educativa. Representantes del profesorado canario, de las familias, asociaciones de alumnos y alumnas y la opinión de los diferentes sectores representados en el CEC.

    El consejero de Educación, en declaraciones públicas, decía que esta ley de autoridad docente viene a respaldar y a proteger al profesorado. Sin embargo, los dictámenes del Consejo Consultivo de Canarias y del Consejo Escolar de Canarias introducen un elemento que obliga a situar la discusión en términos más serenos y rigurosos: la ley no aporta novedades jurídicas sustanciales.

    Ambos órganos recuerdan que el ordenamiento vigente ya reconoce al profesorado el principio de veracidad en el ejercicio de sus funciones, así como el derecho a la asistencia jurídica y psicológica. Además, el propio Decreto canario de convivencia escolar contempla mecanismos de protección, protocolos de actuación ante conflictos y respaldo institucional. Es decir, desde el punto de vista estrictamente legal, el reconocimiento formal de la autoridad docente ya existe. Por tanto, estamos ante una norma simbólica, repetitiva y declarativa, sin ningún efecto real, salvo que la modifiquemos en el trámite parlamentario.

    Entonces, cabe preguntarse: ¿qué añade realmente esta nueva norma?

    Si la ley no modifica el marco jurídico de manera significativa, su valor parece situarse más en el terreno simbólico y político que en el estrictamente normativo. Y aquí es donde el debate debe ser especialmente cuidadoso. Porque cuando se legisla sobre educación, no basta con enviar mensajes. Es necesario transformar realidades.

    El profesorado canario merece respaldo. Nadie discute eso. La complejidad creciente de las aulas, la diversidad de necesidades educativas, el aumento de problemas de salud mental en edades tempranas y la sobrecarga burocrática generan un desgaste evidente. Pero si el diagnóstico es estructural, la respuesta no puede limitarse a una reafirmación declarativa de autoridad.

    El Consejo Escolar de Canarias ha sido claro: la mejora de la convivencia escolar depende de múltiples factores. Ratios adecuadas, estabilidad de plantillas, refuerzo de equipos de orientación, formación en convivencia y mediación, donde la coordinación con servicios sociales y el apoyo psicológico es fundamental. Sin estas medidas, cualquier ley corre el riesgo de convertirse en papel mojado que no altera el día a día de los centros.

    Desde una perspectiva democrática e inclusiva además, conviene evitar debates que puedan interpretarse como una contraposición entre profesorado y alumnado. La convivencia no se construye reforzando trincheras, sino fortaleciendo la comunidad educativa. La autoridad pedagógica no nace del Boletín Oficial del Estado (BOE) ni del Boletín Oficial de Canarias (BOC), nace del reconocimiento social, del vínculo educativo y de la coherencia profesional.

    El término autoridad proviene de auctoritas: poder moral y prestigio socialmente reconocido. Esa es la clave. La autoridad docente no es poder sobre el alumnado, sino responsabilidad para acompañar su desarrollo. No es imponer silencio; es generar condiciones positivas hacia el aprendizaje. Y ese tipo de autoridad se fortalece con condiciones laborales dignas, tiempo para la coordinación, apoyo institucional real y reconocimiento social efectivo.

    Si ya existe el principio de veracidad y la asistencia jurídica está garantizada, quizás el verdadero debate no sea jurídico, sino político y presupuestario. ¿Estamos invirtiendo lo suficiente en prevención de conflictos? ¿Estamos reforzando la atención a la diversidad? ¿Estamos apoyando emocionalmente a nuestros docentes? ¿Estamos escuchando a los equipos directivos cuando alertan de la falta de recursos?

    La escuela canaria enfrenta desafíos profundos, especialmente en contextos de vulnerabilidad social. Allí, el profesorado no solo enseña contenidos, sino que es un verdadero sostén de la comunidad. Y esa labor no se protege únicamente con declaraciones, sino con políticas públicas integrales y con inversión.

    Desde una perspectiva inclusiva, es fundamental que la ley no genere desconfianza hacia el alumnado ni refuerce una visión estigmatizadora de la infancia y de la juventud. La inmensa mayoría de estudiantes convive con respeto y desea aprender en un entorno seguro. Las medidas deben centrarse en proteger derechos y fortalecer vínculos, no en crear climas de confrontación. Se trata de prevenir conflictos, de dotar a los centros y a las familias de herramientas y medios para gestionar el conflicto y favorecer una convivencia desde una escuela que educa en valores democráticos.

    La autoridad docente es importante. Pero más importante aún es que esa autoridad esté respaldada por hechos, recursos y coherencia institucional. Si la nueva ley sirve para abrir un debate serio sobre cómo mejorar la convivencia y dignificar la profesión docente, será positiva. Si se queda en una reafirmación simbólica de algo que ya estaba reconocido, su impacto será nulo y solo generará frustración en profesorado y familias.

    Escuchamos decir al presidente Clavijo en el Debate de la Nacionalidad Canaria, que cumplir la Ley Canaria de Educación e invertir el 5% de nuestra riqueza, suponía “deprimir” la economía canaria. Resulta muy preocupante y una evidente miopía política pensar que invertir en educación es malo para la economía. Es justamente lo contrario. Invertir en educación no solo es fundamental para el desarrollo individual, sino que, como sociedad, es una apuesta estratégica, es la única garantía del avance y desarrollo de los pueblos del mundo.

    Sin recursos, sin inversión, la mejora educativa es pura propaganda. Canarias necesita menos gestos y más compromiso verdadero con su educación pública. Porque la convivencia escolar no se decreta: se construye cada día en las aulas, con apoyo real, con participación y con una visión democrática que entienda que educar es, ante todo, acompañar, contribuir al camino hacia la vida adulta.

    Carmen Hernández, portavoz parlamentaria de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC) en materia educativa y vicesecretaria general nacional.

  • «Recogemos lo que sembramos», por Álex Salebe

    «Recogemos lo que sembramos», por Álex Salebe

    Escándalo mundial, sí; sorpresa, para mí, ninguna. Me refiero al bochornoso suceso de xenofobia en el partido “amistoso” de fútbol entre las selecciones nacionales de España y Egipto, disputado el pasado 31 de marzo en el RCDE Stadium, la casa del Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona, cuando el deporte fue avergonzado por animales que pitaron el himno del equipo visitante y profirieron cánticos insultantes, “musulmán el que no bote”, en varios momentos del partido, los primeros en el minuto 10, sin que la Real Federación Española de Fútbol advirtiera de inmediato al árbitro de nacionalidad húngara, que seguramente no entendía el contenido ni la gravedad de las ofensas, de la activación del protocolo antirracista y la suspensión del partido.

    Era para decir hasta aquí llegamos y desocupar el estadio, un gesto sincero para intentar resarcir al pueblo egipcio y deportistas agraviados, incluida la máxima estrella del fútbol español, Lamine Yamal, que como musulmán también tuvo que tragarse los insultos vestidos de rojo. Un gesto que también hubiera servido para honrar los valores del deporte, empezando por el respeto.

    No podemos maquillar el hecho diciendo simplemente que fue una minoría o que se trató de un hecho aislado. No, por favor, no seamos hipócritas. Sabemos que el discurso del odio crece vertiginosamente y gana terreno en España; sabemos que la derecha y la derecha ultra española usan argumentarios contra la inmigración para sumar votos; sabemos que hay agitadores a sueldo en redes sociales desinformando; sabemos que hay medios de comunicación y desinformación que chupan dinero público y apoyan campañas sistemáticas contra la población extranjera, especialmente para atacar a personas africanas y latinoamericanas. Así que, como decía una de mis abuelas, “a otro perro con ese hueso”. La suma de supuestos hechos aislados y minorías se está convirtiendo en peligrosas mayorías.

    O es que ya olvidamos los gravísimos incidentes de julio del año pasado en la localidad murciana de Torre Pacheco, donde hubo un llamamiento a la “cacería” de inmigrantes con persecuciones, agresiones, vehículos destrozados y ataques a comercios durante una semana. Esta es la gran demostración de racionalidad y convivencia que pretendemos enseñar.

    Sabrán los patriotas y estudiosos de las Santas Escrituras, más que nadie, que en el pasaje bíblico Gálatas 6:7 podemos leer: “todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará”. Y sabemos todas y todos que España es un país aconfesional —artículo 16 de la Constitución— que garantiza “la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”.

    A los ignorantes y racistas, como tachó Lamine sin paliativos a los animales que fueron al España–Egipto a satisfacer su odio, hay que informarles de que las diversas religiones han acompañado a la humanidad a lo largo de miles de años como guía moral y espiritual de culturas distintas, respetables todas. Comprender, tolerar y hasta llegar a conocer las diferentes creencias —que además tienen puntos en común— es un signo de desarrollo cultural y un camino certero hacia la convivencia, ya que nos sentimos los más civilizados del mundo mundial.

    ¿Cómo podemos exigir respeto a nuestras creencias —el que las tenga— si no somos capaces de respetar ni la libertad de culto ni el rechazo a la existencia de cualquier dios? Cada persona es libre de ejercer su fe en público o en privado, pero así como cada individuo tiene todo el derecho a practicar sus ritos sin temor a censura y difundir sus opiniones con libertad, también tiene el deber de respetar la vida, honra y bienes de quienes no comparten su credo.

    Preguntado el entrenador del Atlético de Madrid sobre lo sucedido en el partido de referencia, el Cholo Simeone, con muy buen criterio, remitió los hechos a un problema estructural de educación de la sociedad, recordando que si ya no hay respeto por el maestro, por el médico y ni siquiera por los miembros del núcleo familiar, ¿qué podemos esperar del comportamiento en comunidad? Claro, Cholo, también hay que predicar con el ejemplo.

    ¿Y qué podemos esperar de una sociedad que todos los días ve a representantes públicos y partidos políticos que, en vez de promover la convivencia, incitan al desprecio utilizando palabras malsonantes en debates parlamentarios, aunque luego esos mismos, con piel de cordero, tienen la desfachatez de pedir tolerancia? Más educación y cultura como antídoto.

  • “La democracia no se hereda: se cultiva cada día”, por Isidro Pérez

    “La desinformación organizada erosiona la confianza pública, desacredita los avances logrados en igualdad y derechos y borra de la memoria colectiva todo lo que en este país hemos construido gracias a políticas progresistas. Ninguna sociedad libre puede permitirse este retroceso”

    “La política municipal es la primera escuela de democracia: aquí es donde la ciudadanía ve si se gobierna con respeto, si se rinde cuentas, si se escucha, si se dialoga incluso cuando hay desacuerdo. Aquí es donde demostramos que la política puede ser útil, honesta y cercana”

    La democracia es un milagro cotidiano que a veces olvidamos. Es poder reunirnos en una plaza sin pedir permiso, debatir sin miedo, disentir sin temor a represalias.

    Es saber que ninguna persona será detenida por opinar ni silenciada por pensar distinto ni castigada por ser quien es. La democracia en España es ese espacio común donde la palabra sustituye al grito, donde el respeto vence al miedo. Es igualdad de oportunidades, de derechos y la certeza de que cada persona tiene un lugar en la vida pública.

    Y es precisamente esa libertad, tan normalizada hoy, la que debemos proteger con más fuerza que nunca.

    Porque la democracia no se debilita de golpe. Se desgasta cuando dejamos de cuidarla. Cuando normalizamos actitudes que antes nos habrían alarmado. Cuando aceptamos que la mentira forme parte del debate público. Cuando permitimos que el insulto sustituya al argumento. Cuando dejamos que la sospecha se imponga a los hechos. Y cuando olvidamos que hubo un tiempo, una dictadura no tan lejana, en la que no podíamos elegir a quienes nos gobernaban, ni reunirnos libremente, ni expresar nuestras ideas sin miedo.

    Hoy asistimos a un fenómeno especialmente dañino: la manipulación deliberada de las narrativas públicas. Grupos organizados de extrema derecha —a veces actuando en la sombra y otras a plena luz— difunden falsedades, distorsionan hechos y alimentan un clima de sospecha permanente.

    Utilizan las redes sociales para llegar a quienes no recuerdan, no vivieron o desconocen lo que significó que te priven de libertades. Y lo hacen con un objetivo claro: erosionar la confianza en las instituciones, desacreditar los avances logrados en igualdad y derechos, y borrar de la memoria colectiva todo lo que este país ha construido gracias a políticas progresistas que han ampliado libertades, reforzado los servicios públicos y garantizado derechos que antes no existían.

    No podemos permitir que estas mentiras circulen sin freno. No podemos aceptar que se banalice la dictadura, que se ridiculice la igualdad entre mujeres y hombres, que se ataque la educación pública o que se siembre la idea de que “todo da igual”. Porque nada da igual. Cada derecho que hoy disfrutamos fue conquistado con esfuerzo, con diálogo y con valentía. Y cada retroceso empieza siempre con la indiferencia.

    Como alcalde de San Bartolomé, creo profundamente en el trabajo diario, en la educación, en la escucha activa y en la memoria histórica como pilares de una convivencia sana. La política municipal es la primera escuela de democracia: aquí es donde la ciudadanía ve si se gobierna con respeto, si se rinde cuentas, si se escucha, si se dialoga incluso cuando hay desacuerdo. Aquí es donde demostramos que la política puede ser útil, honesta y cercana.

    Por eso debemos rechazar con firmeza ciertas prácticas que hoy se han vuelto demasiado frecuentes: convertir la discrepancia en enemistad, deslegitimar las instituciones cuando no nos favorecen, difundir medias verdades, atacar los derechos de las mujeres o trivializar el pasado autoritario de nuestro país. Nada de eso construye. Todo eso divide.

    La democracia española fue conquistada con esfuerzo.

    No podemos permitir que se diluya entre la desinformación, la crispación o la nostalgia mal entendida. La libertad no se hereda: se cultiva, se construye, se enseña y se practica. Y se defiende de quien la tergiversa o manipula.

    La democracia no es perfecta pero sí es el único sistema que garantiza que podamos construir un futuro mejor que nuestro pasado. Cuidarla es nuestro deber.