Etiqueta: Alex Salebe

  • «El arte como refugio y conciencia», por Álex Salebe

    Hablando el pasado 18 de abril con la escritora tinerfeña María Nieves Pérez Cejas, inmediatamente después de presentar en el marco de la Feria del Libro de Yaiza su primera novela, Todas las nubes, me decía ante cámara que en el mundo de hoy, convulso, caótico y disparatado, donde las balas se imponen a la razón, la literatura y las artes en general “es el único refugio que tenemos para la emoción. Ahí es donde tenemos que huir”.

    Breve, con una veintena de palabras, la narradora con alma de poeta se apunta al camino del sosiego y la alegría, por supuesto, sin renunciar a la crítica y reflexión.

    Con Todas las Nubes (2025), Pérez Cejas fue finalista del Premio de Novela Benito Pérez Armas de la Fundación CajaCanarias, así que su encuentro con los lectores en la Casa de la Cultura de Yaiza tuvo un plus de emoción.

    En esta emblemática edificación, bautizada con el nombre de Benito Pérez Armas (Yaiza, 1871 – Santa Cruz de Tenerife, 1937), nació hace 155 años el destacado escritor, periodista y político lanzaroteño, recordado por su amplitud de miras, mente abierta e inclusiva, por su sentido de la identidad canaria, valoración de las costumbres de las Islas y por ser pionero de la literatura costumbrista canaria. Su narrativa es fiel testimonio de los usos, costumbres y dichos de la época.

    Y sumemos emociones, también dentro del programa conmemorativo de la Semana del Libro de Yaiza, y en el bellísimo patio interior de la Casa de la Cultura, pudimos disfrutar de cinco cuentos dramatizados de Benito Pérez Armas, interpretados en el atardecer del 23 de abril, Día Internacional del Libro, por nueve actores de la compañía de teatro Regañiza, dirigida por el productor, director y actor Germán Barrios.

    No puedo asegurarlo, pero creo que, al menos en Lanzarote, es la primera vez que se teatralizan historias del prestigioso autor yaicero. El libro Benito Pérez Armas. Cuentos Canarios, publicado en 2022 por el Ayuntamiento de Yaiza y Ediciones Remotas, inspiró la puesta en escena realizada exactamente en el mismo lugar de la presentación del libro.

    Valoro la complejidad de narrar los cuentos al pie de la letra entre dos actores, porque quizás supone un mayor nivel de dificultad que si lo hiciera solo un actor o actriz.

    Son diez minutos por cuento que engancharon al público de principio a fin, evidentemente, por la esencia del espectáculo artístico, que es la genialidad de las historias, pero también por la fuerza escénica y los distintos matices de voces de los intérpretes, desenvueltos en varios puntos del patio de la Casa de la Cultura, tal cual y como es, sin atrezos ni decorados, un escenario a cielo abierto testigo de una hora de emociones.

    En el contexto del disfrute y beneficio del arte para nuestra salud, y al margen de cualquier manifestación teatral e intencionalidad puramente artística, leí un texto de la psicóloga y actriz Katherin Bonilla, máster en terapias artísticas con experiencia en Latinoamérica, sobre el Teatro Terapéutico Humanista (TTH), que define como la fusión entre varias disciplinas psicológicas de carácter humanista y herramientas teatrales.

    La creadora colombo ecuatoriana expone que el TTH busca abordar el crecimiento personal de cada individuo desde las áreas cognitiva, emocional, corporal, social, cultural y familiar, “una visión holística que permite a la persona tener una perspectiva clara sobre el camino a recorrer con relación a su propio bienestar psicoemocional”. El objetivo es motivar a que la persona pueda llegar a su propia autorrealización desarrollando sus habilidades y máximo potencial y siendo congruente entre lo que piensa y hace. La utilidad del arte es infinita.

    El arte nos acerca a hechos que pasan por nuestros ojos que no somos capaces de ver, nos ayuda a entender la realidad y agudizar, ahora más que nunca, nuestra visión más crítica. No es casual que la escritora y profesora María Nieves Pérez Cejas haya elaborado recursos pedagógicos que promuevan la literatura para mejorar la convivencia. Una copia para los xenófobos, naZionales y sectarios, por favor.

  • «Petro en Barcelona», por Álex Salebe

    Nada más aterrizar en Barcelona para participar este fin de semana en la Global Progressive Mobilisation, junto a otros influyentes líderes del mundo y Latinoamérica como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Brasil, Lula da Silva, Gustavo Petro atendió a Radio Televisión Española y Agencia EFE en una entrevista conducida por tres periodistas españoles. Pepa Bueno, presentadora del informativo de noche de La 1 de Televisión Española, llevó la iniciativa de las preguntas.

    El presidente colombiano no es de respuestas cortas como pretendían, sin éxito, forzarlo los entrevistadores, pero dejó varios titulares poniendo los puntos sobre las íes y llamando las cosas por su nombre. Su estilo es de discursos razonados, sin papeles, llenos de datos contra la desinformación, en lenguaje de calle y sin soltar un lápiz al que parece aferrarse como objeto que le da seguridad ante el público y las cámaras.

    En su primer mensaje dejó claro cuál ha sido uno de los ejes de su gobierno de ‘Paz total’ que finaliza el 7 de agosto: cambio climático y petróleo, una política opuesta a la del vecino país y hermano de Venezuela con quien Colombia ha mantenido distancia en este aspecto. Venezuela posee las mayores reservas petroleras probadas del mundo y no va a renunciar a esa fuente inagotable de abastecimiento y riqueza, mientras que Colombia renuncia a la explotación desaforada de recursos naturales fósiles para proyectar las energías renovables. El mensaje de Petro no es para Venezuela, es para Latinoamérica y el mundo: todos los continentes estamos sufriendo catástrofes por el creciente calentamiento de la Tierra.

    Segunda cuestión. La cacareada globalización de mercancías, que se mueven por el mundo como quieren, mientras el ser humano se topa con fronteras deshumanizadas, “le ha quitado independencia a los Estados-Naciones”. Naciones Unidas es impotente ante genocidios y guerras. Los casos de Gaza e Irán dan la razón a quienes aseguran que la ONU no está sirviendo para nada.

    “Ante presidentes cortesanos a los pies de Trump, lo que puede salvar la humanidad es un deseo de libertad que nace de los pueblos, no de los partidos políticos ni de Estados”. De este planteamiento se desprende la nueva institucionalidad que Gustavo Petro llama “democracia global”.

    El presidente colombiano no se va por las ramas y a la derecha ultra la tilda directamente de fascismo. En Argentina hay aires de cambio. Motosierra Milei tiene el país en crisis y baja su popularidad, así lo veneren los partidos españoles de PP y Vox. Con distintos matices, fuerzas progresistas van liderando México, Brasil y Colombia. El 31 de mayo hay elecciones presidenciales en Colombia e Iván Cepeda, del Pacto Histórico, se perfila como ganador jaleado por la gestión de Petro y sus conquistas sociales ante la rancia derecha, con dos candidatos títeres que, si es necesario, se unirán en segunda vuelta; una derecha todavía empujada por el expresidente narcoparamilitar, Álvaro Uribe, que ya se quedó fuera del Senado en la contienda legislativa del pasado 8 de marzo. Otro varapalo lo jubilaría.

    España abrió este 16 de abril el proceso de regularización de inmigrantes. Ante los ataques a esta iniciativa por parte de los partidos xenófobos PP y Vox, que ponen en la diana a personas extranjeras según su país de origen, señalando especialmente a latinos y africanos como delincuentes y culpables de todos los males del país, Petro recordó a los fachas que el trabajo es la principal fuente de riqueza con independencia del color de piel. “Intentar ganar elecciones por asuntos de razas, pues eso se llama Hitler, que está de nuevo vivo en Europa”, aseguró sin rodeos, la misma semana en que la peperiana hitleriana Isabel Díaz Ayuso declaraba que la Cumbre Progresista era un encuentro de dirigentes de “narcoestados” o que el voxéfilo hitleriano José María Figaredo dijera que se trataba de una reunión de “dictadores”.

    Ya quisiera ver a Feijóo (PP) o Abascal (Vox) en un debate argumentativo frente a estadistas internacionales como Sheinbaum, Lula o Petro, porque proponer a Díaz Ayuso ya es invadir una escena de la película ‘Su Excelencia’ (1967) del genio mexicano Mario Moreno ‘Cantinflas’.

    Y aquí hago un inciso para recordar que desde esta tribuna de libre opinión, y como inmigrante con derecho a voto, como muchos en Lanzarote y Canarias, haré contracampaña en todas las elecciones venideras para recordar a la población todas las tropelías promovidas por estos sinvergüenzas.

  • «Recogemos lo que sembramos», por Álex Salebe

    «Recogemos lo que sembramos», por Álex Salebe

    Escándalo mundial, sí; sorpresa, para mí, ninguna. Me refiero al bochornoso suceso de xenofobia en el partido “amistoso” de fútbol entre las selecciones nacionales de España y Egipto, disputado el pasado 31 de marzo en el RCDE Stadium, la casa del Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona, cuando el deporte fue avergonzado por animales que pitaron el himno del equipo visitante y profirieron cánticos insultantes, “musulmán el que no bote”, en varios momentos del partido, los primeros en el minuto 10, sin que la Real Federación Española de Fútbol advirtiera de inmediato al árbitro de nacionalidad húngara, que seguramente no entendía el contenido ni la gravedad de las ofensas, de la activación del protocolo antirracista y la suspensión del partido.

    Era para decir hasta aquí llegamos y desocupar el estadio, un gesto sincero para intentar resarcir al pueblo egipcio y deportistas agraviados, incluida la máxima estrella del fútbol español, Lamine Yamal, que como musulmán también tuvo que tragarse los insultos vestidos de rojo. Un gesto que también hubiera servido para honrar los valores del deporte, empezando por el respeto.

    No podemos maquillar el hecho diciendo simplemente que fue una minoría o que se trató de un hecho aislado. No, por favor, no seamos hipócritas. Sabemos que el discurso del odio crece vertiginosamente y gana terreno en España; sabemos que la derecha y la derecha ultra española usan argumentarios contra la inmigración para sumar votos; sabemos que hay agitadores a sueldo en redes sociales desinformando; sabemos que hay medios de comunicación y desinformación que chupan dinero público y apoyan campañas sistemáticas contra la población extranjera, especialmente para atacar a personas africanas y latinoamericanas. Así que, como decía una de mis abuelas, “a otro perro con ese hueso”. La suma de supuestos hechos aislados y minorías se está convirtiendo en peligrosas mayorías.

    O es que ya olvidamos los gravísimos incidentes de julio del año pasado en la localidad murciana de Torre Pacheco, donde hubo un llamamiento a la “cacería” de inmigrantes con persecuciones, agresiones, vehículos destrozados y ataques a comercios durante una semana. Esta es la gran demostración de racionalidad y convivencia que pretendemos enseñar.

    Sabrán los patriotas y estudiosos de las Santas Escrituras, más que nadie, que en el pasaje bíblico Gálatas 6:7 podemos leer: “todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará”. Y sabemos todas y todos que España es un país aconfesional —artículo 16 de la Constitución— que garantiza “la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”.

    A los ignorantes y racistas, como tachó Lamine sin paliativos a los animales que fueron al España–Egipto a satisfacer su odio, hay que informarles de que las diversas religiones han acompañado a la humanidad a lo largo de miles de años como guía moral y espiritual de culturas distintas, respetables todas. Comprender, tolerar y hasta llegar a conocer las diferentes creencias —que además tienen puntos en común— es un signo de desarrollo cultural y un camino certero hacia la convivencia, ya que nos sentimos los más civilizados del mundo mundial.

    ¿Cómo podemos exigir respeto a nuestras creencias —el que las tenga— si no somos capaces de respetar ni la libertad de culto ni el rechazo a la existencia de cualquier dios? Cada persona es libre de ejercer su fe en público o en privado, pero así como cada individuo tiene todo el derecho a practicar sus ritos sin temor a censura y difundir sus opiniones con libertad, también tiene el deber de respetar la vida, honra y bienes de quienes no comparten su credo.

    Preguntado el entrenador del Atlético de Madrid sobre lo sucedido en el partido de referencia, el Cholo Simeone, con muy buen criterio, remitió los hechos a un problema estructural de educación de la sociedad, recordando que si ya no hay respeto por el maestro, por el médico y ni siquiera por los miembros del núcleo familiar, ¿qué podemos esperar del comportamiento en comunidad? Claro, Cholo, también hay que predicar con el ejemplo.

    ¿Y qué podemos esperar de una sociedad que todos los días ve a representantes públicos y partidos políticos que, en vez de promover la convivencia, incitan al desprecio utilizando palabras malsonantes en debates parlamentarios, aunque luego esos mismos, con piel de cordero, tienen la desfachatez de pedir tolerancia? Más educación y cultura como antídoto.

  • «Con el agua al cuello», por Álex Salebe

    «Con el agua al cuello», por Álex Salebe

    Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, y ahora Marta, se agotan los nombres que identifican las borrascas y danas de gran impacto esta temporada 2025 – 2026.

    Estamos viendo imágenes desoladoras en el sur de España y Portugal, por citar los casos más cercanos, pero si echamos un vistazo al otro lado del charco, Colombia se encuentra en emergencia nacional con más de 170 municipios inundados por fuertes lluvias que dejan cerca de 30.000 familias damnificadas.

    Como las guerras, la tecnología en las comunicaciones nos permite observar en directo las catástrofes naturales y los vergonzosos “shows” que montan algunos medios de comunicación en medio de la tragedia. Reporteros (as) “valientes” que se meten en caudales callejeros pidiendo prudencia a la ciudadanía mientras que con su actuar hacen exactamente todo lo contrario. Gritar tampoco es informar mejor.

    Rachas de viento, ríos que multiplican su caudal, crecientes repentinas, evacuaciones de viviendas y pueblos enteros, daños en casas, carreteras, puentes e infraestructuras de servicios públicos, cultivos completamente anegados, pero sobre todo víctimas mortales, la peor cara de la desgracia, y la desolación de quienes perdieron buena parte de su patrimonio y saben que será casi imposible recuperarlo, nos recuerdan la realidad del cambio climático, que la clase política extremista sigue negando, muy a pesar de estas evidencias y las sustentaciones científicas, que también desprecian. Y no extraña, vimos en directo bombas descargadas sobre Gaza, muerte y destrucción, pero eso que llaman genocidio es puro cuento.

    Políticos irresponsables que gobiernan o aspiran a gobernar y sus medios informativos altavoces usan el cambio climático como panfleto electoral. El calentamiento del Planeta y la inmigración son su clímax propagandístico.

    En 2021, en tiempos de incertidumbre por la pandemia, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, de Naciones Unidas, sacó uno de los informes más completos en la materia. Los científicos, no agitadores de redes sociales, ni políticos ignorantes, ni toderos de tertulias desinformativas, lanzaron un aviso muy serio sobre los efectos devastadores, en una década, de las emisiones continuas de los gases de efecto invernadero. Vamos por la mitad de ese periodo límite.

    Preocupa a los científicos no solo la acción insuficiente de la humanidad, en políticas gubernamentales o en el comportamiento individual de ciudadanos y ciudadanas, sino las campañas orquestadas de desinformación para negar o minimizar un problema muy serio.

    Las redes sociales están siendo un medio recurrente de exposición desinformativa, en el cambio climático y en otros fenómenos globales como la movilidad humana. La ONU intenta reforzar la divulgación de informes científicos, pero ante una sociedad anestesiada que está viendo en directo lo que está pasando y sigue considerando en parte el cambio climático un bulo o mal menor, cualquier campaña de comunicación es bienvenida.

    No se trata de coartar la libertad de expresión o escorar el flujo informativo, al contrario, se trata de poner todos los elementos de juicio sobre la mesa para que la población pueda discernir con base científica. En la medida en que la ciudadanía informada dé muestras de pensamiento crítico, pregunte y cuestione, y que los impulsos queden desplazados por la reflexión, la clase política se verá obligada a no despreciar con engaños a la sociedad. Conocimiento, análisis y actuación, trilogía de escudo y combate en la guerra mediática.

  • «Infodemia de locos», por Álex Salebe

    «Infodemia de locos», por Álex Salebe

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) introdujo el vocablo en el ecosistema informativo durante los primeros meses de la pandemia, a principios de 2020, para definir y advertir del exceso de información sobre la crisis sanitaria —falsa o verdadera— que inundó medios de comunicación, redes sociales e infinidad de páginas web. Allí aterrizamos en la búsqueda natural e insaciable acerca del virus que terminó de descolocar al planeta.

    Pertinente, además, por parte de la OMS, en un escenario con negacionistas y profesionales del bulo que ejercían de científicos, como Donald Trump —el ahora salvador del mundo—, que sugirió a la población tratar el covid-19 con inyecciones de desinfectante, y otros personajes españoles indescriptibles como el cantante Miguel Bosé o el pseudoperiodista Iker Jiménez, de dudoso compromiso con la veracidad, vertiendo opiniones e informaciones (especulaciones) sin fundamento científico.

    La palabra infodemiología fue acuñada en 2010 por el prestigioso médico e investigador alemán Gunther Eysenbach, versado en cibermedicina. Los expertos definen hoy el término como la ciencia de la distribución y los determinantes de la información en internet o en la población, con el objetivo de informar sobre la salud y las políticas públicas.

    Toleramos una sobreabundancia de información durante el covid, pero hoy la infodemia, usurpando el vocablo, se multiplica desde partidos y actores políticos, influencers y medios de comunicación, incontinentes con todo lo que sea materia de opinión o no, y en el peor de los casos sin investigar, contrastar u ordenar motivaciones razonadas.

    Nos atropellan informaciones falsas y bulos malintencionados en una muy consciente estrategia de guerra cognitiva de la desinformación, que diluye la realidad para favorecer intereses personales, partidistas o corporativos.

    Lo estamos viendo con la tragedia del terrible accidente ferroviario en la provincia de Córdoba. Mal estamos si gran parte de un espacio informativo o de análisis de la actualidad tiene que dedicarse a desenmascarar bulos propagados con montajes de IA sobre imágenes de un accidente donde murieron 45 personas y 126 resultaron heridas.

    Cero respeto a la memoria de las víctimas y sus familiares; cero respeto a los cuerpos de seguridad y emergencia que atendieron el siniestro; cero respeto al voluntariado organizado y a vecinos y vecinas que, en un primer momento, llegaron solidariamente hasta el lugar del suceso para auxiliar a los heridos; y flagrante violación del derecho ciudadano reconocido en el artículo 20 de la Constitución Española, en el capítulo de Derechos y Libertades: “a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”.

    Es evidente que este derecho, como otros tantos derechos fundamentales, no solo no está siendo protegido, sino que tenemos tan asumida la difusión de falacias que la prudencia nos invita a esperar la comprobación del periodismo de verificación (fact-checking) para sopesar y saber, en definitiva, cuánto hay de verdad o de mentira.

    Todos los días tenemos agitadores a sueldo en redes sociales; ignorantes que repiten como loros lo que dictan partidos políticos, asociaciones o colectivos vinculados a ellos; políticos y políticas cínicos y de dudosa preparación —basta escuchar las barbaridades que dicen—; y medios de comunicación mercenarios que cobran chorros de dinero de administraciones públicas. Son los principales agentes de la desinformación que se pasean por la red, las cámaras, los micrófonos, la tinta y el papel con absoluta impunidad.

    “Lee para que no tragues entero”, desde niño me repetía mi padre y algún que otro profesor o profesora. Tenemos un problema serio con la falta de lectura, comprensión lectora y escucha entre la juventud, ensimismada y consumidora de información casi exclusivamente en redes sociales y, por tanto, mucho más expuesta a la tiranía del algoritmo, que predice gustos, cambia hábitos de consumo y dirige la atención hacia intereses ajenos. Más emoción que reflexión.

    Preocupa la apatía hacia la investigación, hacia la búsqueda de elementos de análisis llamando a la puerta de distintas fuentes. Preocupa el desconocimiento de la historia: hay jóvenes a los que se les hace añorar tiempos dictatoriales manchados de sangre y horror.

    La última evaluación internacional que mide el rendimiento del alumnado de 15 y 16 años en tres áreas básicas del saber —lectura, matemáticas y ciencias—, el informe PISA, publicado en diciembre de 2023, concluye que los estudiantes españoles bajan en comprensión lectora (el segundo peor dato histórico) y se sitúan por debajo de la media europea en matemáticas. Esos adolescentes evaluados en 2023 son hoy adultos jóvenes.

    Si tenemos una producción desorbitada de información que nos llega a velocidad de vértigo desde distintos frentes, difícil de gestionar, ¿qué elementos de juicio nos quedan si no estamos preparados para analizarla? Sin darnos cuenta —o quizá siendo conscientes—, estamos siendo cómplices del exilio de nuestro espíritu crítico.

  • «Involución siglo XIX», por Álex Salebe

    «Involución siglo XIX», por Álex Salebe

    Anda Europa con la mosca detrás de la oreja, cagadísima, en términos castizos, por las amenazas de Trump de apropiarse de Groenlandia y anexionarla a USA, “por las buenas o por las malas”, justificando el ‘Force One’ esta agresión por “motivos de seguridad nacional”.

    La isla más grande del mundo, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca, estado miembro de la Unión Europea, es con el deshielo, consecuencia del cambio climático que el mismo Trump menosprecia, pero que con sus acciones viene a reconocer, un punto geográfico clave en la apertura de nuevas rutas comerciales marítimas. Además, Groenlandia es rica en yacimientos de metales raros e hidrocarburos y USA pretende mermar la influencia de Rusia y China en la región. Está claro el interés de controlar Groenlandia, como está más que claro el interés de controlar Venezuela y Latinoamérica. Quién nos iba a decir que la vuelta de Trump a la Casa Blanca nos llevaría a la segunda mitad del siglo XIX y el XX, donde primaba la centralización del poder, la limitación de las libertades y la represión para mantener dizque el orden social y los intereses de élite.

    Como eran muertos ajenos, nada menos que 70.000, Europa no se tomó en serio y mantuvo y sigue manteniendo una vergonzosa postura de perfil sobre el genocidio perpetrado por Israel al pueblo palestino en Gaza, con el apoyo de papá USA. Ahora, tras el bombardeo a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, pretende reaccionar al verle las orejas a un lobo cuyo único límite, como lo aseveró con arrogancia, es “mi voluntad”.

    Llega tarde y dividida la UE, que parece que lo único que realmente tiene en común es el euro. Europa, distante, tampoco puso mucha atención a la amenaza de Trump de absorber su vecino país de Canadá y convertirlo en el estado número 51 de USA. Canadá está en el top 5, que encabeza Venezuela, entre los países con mayores reservas de petróleo del mundo, así, todos sus movimientos giran alrededor del dinero y el poder, es su orden mundial, el que motiva ataques en nombre de la “libertad”.

    Ya no sorprende que diga que otro de sus objetivos es Colombia y su legítimo presidente Gustavo Petro y que luego se retracte, aunque mañana puede volver a la carga, o que advierta que su ejército va a entrar por tierra a México a enfrentar los cárteles del país latinoamericano, mientras que internamente tiene un problema gordo con la producción y distribución de fentanilo.

    Si Trump incitó en 2021 a la toma del Capitolio de su propio país, desafiando el orden constitucional y desconociendo la victoria de Biden, aquel 6 de enero, el día más oscuro en la historia democrática del país, es capaz de ordenar un golpe a cualquier nación con menor capacidad de respuesta militar. En este escenario de tensiones, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una agresión militar de USA contra otro país miembro de la OTAN (Dinamarca) significaría “el colapso definitivo de la seguridad internacional establecida tras la Segunda Guerra Mundial”.

    China, la gran piedra en el zapato de USA en la carrera por el poder global, rechazó la agresión a Venezuela, pero más que una simple voz de protesta, como lo hace tímidamente Europa, está tomando medidas económicas. Otra cosa, es que estas no formen parte de la agenda informativa del mundo occidental.

    Recogen medios alternativos, que el Banco Popular de China congeló temporalmente todas las transacciones en dólares con corporaciones vinculadas al sector de la defensa estadounidense; su sector energético ordenó la revisión de contratos con proveedores de USA; la petrolera estatal anunció la revisión de rutas de suministro poniendo en vilo contratos millonarios con refinerías americanas; su empresa de transporte marítimo empezó a evitar el uso de puertos importantes estadounidenses, que podrían haber sufrido una caída del 35 por ciento del tráfico de contenedores; China además ofreció a una treintena de países términos comerciales preferentes; puso a disposición una alternativa funcional al sistema financiero occidental y restringió las exportaciones de material esencial para la fabricación de componentes electrónicos, que afecta a grandes empresas americanas de alta tecnología, entre otras medidas; sin disparar un solo tiro.

    A todo esto, las petroleras estadounidenses no ven garantías legales y de seguridad suficientes para desembarcar en Venezuela, como lo anunció alegremente Trump. Piden “protecciones duraderas” para la inversión y hoy el gobierno de USA no está en capacidad de concederlas. Falta mucha tela por cortar y hechos por conocer.

  • «En las buenas y las malas», por Álex Salebe

    «En las buenas y las malas», por Álex Salebe

    En esta época del año vivimos reencuentros con la solidaridad. Y pertinente el prefijo re, porque parece que en diciembre recuperamos la virtud o el valor de la unión y el apoyo voluntario a personas o familias necesitadas o entidades que ayudan a personas o familias en situación de vulnerabilidad.

    Nuestra actitud otorga a la solidaridad la característica de alimento perecedero que caduca el 6 de enero. Después del día de Reyes Magos, cuando finaliza la temporada festiva, consumista por excelencia, y de entrega de regalos, pues adiós quien te quería.

    Intuyo que pretendemos autorenovar la etiqueta de “bueno” para el año entrante. Tenemos el ejemplo de personas que profesan cualquier religión, van a misa o servicio religioso el domingo, se dan golpes de pecho y luego durante la semana son unos cafres con el prójimo, incluidos políticos y políticas, que repiten oraciones como loros cada ocho días, mientras que fuera del templo son unos (as) auténticos chafalmejas, llenos de odio y exhibiendo comportamientos irrespetuosos, supuestos servidores públicos que por debajini despotrican de todo aquel que no les lame el culo, siendo además ignorantes comprobados.

    Claro, es injusto meter a toda la humanidad en el mismo saco, pero después del covid somos mucho peor sociedad. La pandemia estaba llamada a darnos un golpe de realidad, y no las dio de forma dura y cruel con millones de personas fallecidas, sin embargo, la otra realidad es que no aprendimos nada o casi nada.

    Esta semana leí en el diario Público un texto firmado por Danilo Albin que desgrana y analiza las cifras del horror presentada por la ONG Armed Conflict Location and Event Data (ACLED): “más de 240.000 personas murieron a causa de conflictos y guerras civiles en 2025”, situando a Palestina como uno de los escenarios más atroces. Por cierto, Israel sigue matando civiles, Gaza está destruida, su población está pasando frío y penurias y estamos dando por finalizada la invasión. Volvimos a la dolce vita.

    Hablando de solidaridad, puntualizaba antes que sería injusto meter a todos en el mismo saco. Hay mucha gente que es solidaria de enero a diciembre. En mi entorno más personal, tengo el ejemplo de un amigo de la juventud que nació y creció en medio de la abundancia económica, hasta que la empresa de su familia sufrió un descalabro financiero y tocaron fondo, no obstante, a pesar del impacto de ese giro de guión, la persona solidaria que conocí en las buenas sigue siendo la misma en las malas.

    Esta persona, que podría dedicar más tiempo a resolver problemas personales y familiares, no solo se mantiene comprometida durante todo el año con acciones solidarias, sino que redobla esfuerzos con campañas de fin de año para repartir alegría entre niños y niñas. Admiro su fuerza y convicción.

    En mi municipio de Yaiza, también puedo citar a voluntarios y voluntarias de la Agrupación de Protección Civil, entre ellos, inmigrantes, que trabajan a lo largo del año, sin olvidar el valiosísimo y arriesgado servicio que prestaron en pandemia; también puedo mencionar el grupo de voluntarios y voluntarias, organizado por el centro de buceo Pura Vida Diving Lanzarote, que desde 2018 no para de limpiar
    playas y fondos marinos, y así, seguro que conservamos en nuestro mejor pasado y presente a personas anónimas y entidades que van por la vida repartiendo solidaridad.

    No hace falta salir en medios de comunicación ni posturear en redes sociales, sus obras hablan por ellas y ellos. Son verdaderos ejemplos para todas y todos. Sobre la solidaridad y generosidad, Pepe Mujica repetía que la vida le enseñó “que por jodido que estés, siempre podrás darle la mano a alguien que está más jodido que tú”.