La Unidad del Dolor del centro incorpora esta técnica a su cartera de servicios para tratar la incontinencia y con la que se mejora la calidad de vida de los pacientes afectados por esta patología

  • La técnica, mínimamente invasiva, no requiere ingreso hospitalario y el paciente recibe el alta unas horas después de la colocación del electrodo

La Unidad del Dolor del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, incorpora a su cartera de servicios la neuromodulación de raíces sacras para el tratamiento de la incontinencia urinaria y rectal.

Se trata de una técnica mínimamente invasiva que consiste en la colocación de un electrodo sobre los nervios sacros encargados de transmitir las señales neurológicas que permiten el control de la evacuación urinaria y fecal. El dispositivo se implanta con anestesia local, sedación ligera y control radiológico. Su colocación no requiere ingreso hospitalario, de forma que el paciente recibe el alta apenas unas horas después del procedimiento.

La estimulación de las raíces sacras se presenta como una alternativa a las técnicas quirúrgicas disponibles para el tratamiento de la incontinencia urinaria y rectal. El impulso eléctrico que producen los electrodos ayuda en la mayor parte de los casos a restablecer total o parcialmente el circuito neurológico alterado desde el nervio hasta áreas centrales, medulares y permite la regulación de los reflejos de vaciado urinario y fecal. De esta manera logra reducirse la intensidad y frecuencia de muchos de los episodios de incontinencia.

La intervención en dos fases 

La responsable de la Unidad del Dolor del Molina Orosa e impulsora de esta técnica en el centro, María del Mar Domínguez, la ha llevado a cabo con éxito en varios pacientes y los datos de la Unidad reflejan resultados muy satisfactorios con una mejora notable en la calidad de vida de los afectados por esta patología.

Según explica Domínguez, la intervención se realiza en dos fases. En la primera,  se coloca el electrodo sobre el nervio sacro y se conecta a una batería externa pegada a la piel mediante unos apósitos. De esta manera y durante unos días, como periodo de prueba, el paciente tiene la posibilidad de comprobar la eficacia del dispositivo en su domicilio, mediante la reducción de los episodios de incontinencia. Una vez se comprueba la mejoría clínica y se confirma que la terapia es adecuada, se realiza la segunda fase del procedimiento mediante la cual el electrodo se conecta a un generador subcutáneo de reducido tamaño.

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